lunes, 12 de marzo de 2012

¿CÓMO ROZAR LA VISIÓN POÉTICA?

Para que el tacto alcance en algo al invisible  fenómeno poético, hay que investirse de un espíritu antiguo, y en la tradición occidental de la cual América hace parte, de un temple medieval. Este no se define por el intento de dar valor a la racionalidad sino a lo agónico. Agonía, literalmente, es lucha (de "agonos") o tensión que no disocia el pensar y el ser, o lo poético y el razonar, transladándolos al  escenario no ya de la lógica sino de la intuición. Lo ilógico es lo único susceptible de hacerse intemporal. Es el ver en la oscuridad, o en un recinto alumbrado por una débil llama que da movimientos a las sombras.

Para volver a hoy, con Sylvia Plath, diremos: "No había dormido por más de vintiuna noches. Se me hacía que la cosa más hermosa del mundo deberían ser las sombras. Había sombras en las gavetas, en los clósets, en las maletas, sombras bajo las casas y árboles y piedras, y sombras en lo profundo de los ojos de la gente..." ¿Mirar esa oscuridad que ilumina, sacar luz de las sombras? Medievales por permanecer en el ámbito de la naturaleza, que hace que la visión actúe justamente en la sombra y no en la claridad. La Edad Media, oscuridad que ilumina.

Poesía es también Contemplación, desde los eremitas que hicieron la sabiduría del desierto. Ahora, haciendo uno de todos los tiempos y en la sinestesia de lo sacro, que hace posible las Catedrales,  con André Bretón: "El ojo existe en estado salvaje. Las Maravillas de la tierra a treinta metros de altura, las Maravillas del mar a treinta metros de profundidad, no tienen más testigo que el ojo natural, que, en lo referente a colores, lo relaciona todo con el arco iris. Dirige el intercambio convencional de señales que exige, tal parece, la navegación del espíritu". Intuír es ver. En el siglo XI lenguas ROMANCES en formación eran más perfectas para adaptarse al alma de las cosas que las hoy ya agotadas por el uso, en el reino de la necesidad,  lo mismo que el ver en el cerco insalvable de la utilidad, y por ello así finaliza Bretón con el misterio: "¿Pero quien levantará la escala de la visión?

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