jueves, 3 de mayo de 2012

RILKE: EL SOBREPONERSE..., SI VIVIR ES IMPOSIBLE

"Abandonado sobre las cumbres del corazón...", para una segunda lectura de unión -entre nieblas, en y desde el Monte Lu, 5 de mayo- a la OCTAVA ELEGÍA. En el lexicón rilkeano, la idea del sobreponerse al desamparo y oposición de la vida, se traduce como: "Das Uberstehen".  En interpretación  de Otto Wollnow, cuanto está en los fundamenteos de todo vivir humano es lo angustioso, una dimensión de hallarse abandonado ante el riesgo y lo incierto de la vida, a los cuales el ser humano debe "hacer frente" y, tras ello, sobrepasarlos para volver a su centro interior: "Bestehen" o sobreponerse a ella, si su materia viene de la vida misma y no de nuestro interior. Asi,  el obreponerse estaría  en dar contenido trascendente a cada evento.
 Entonces añade O.  Bollnow, en términos que tocan los motivos de la vida abierta y la vida enclaustrada de la OCTAVA Y LA NOVENA ELEGIAS, para avistar en sí mismo la sustancia indecible y de lo eterno: "El sobreponerse  se convierte en una tarea situada en el plano de la desnuda existencia, donde lo que importa es tan sólo el poner a salvo el hecho de la propia existencia. Pero entonces el sobreponerse adquiere de pronto una profunda significación, precisamente allí donde lo que está en juego es el núcleo más íntimo, el núcleo recatado y vulnerable de la vida del hombre, su existencia propiamente dicha, la cual debe ser conservada a través de todos los peligros".
 Esta conservación tiene trazadas ciertas sendas, como la introspección para el propio reconocimiento, y la contemplación para un aúténtico sentimiento de sí mismo... Pero es también un riesgo que viene de adentro y de afuera, si el estado más propio del ser humano es la "debilidad", por la cual exclama en los Sonetos  a Orfeo: "Con angustia buscamos un punto de apoyo...". Sucede, por el contrario, que el existir humano en y por sí mismo debe "renunciar" a tal punto de apoyo, desde el cual se le brindaría seguridad, comprensión y compañía. ¿Entonces?:
                                      Respirar, invisible poema.
                                      Siempre a mi alrededor,
                                      puro intercambio de espacio. Contrapeso
                                      en que rítmicamente mi aliento se consuma.
                                                                                                  R. M. R.

Los "Sonetos a Orfeo" y las "Elegías de Duino", dos navegaciones poéticas en dos buques de velamen de distinto color -muerte y vida- para Rilke el de los primeros: hierro oxidado y el de las segundas: blanco...

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