miércoles, 13 de junio de 2012

LO TEMPORAL

Así en Stephan George, el tiempo es una superficie lisa, tersa, a cuyo tacto queda en las manos la sensación de que todas las ausencias se hacen en ella presentes y visibles... Está hecha de la naturaleza de las horas, que se da en los bosques, y tiene dibujadas las vetas de las huellas de los seres que han pasado delante de nuestros ojos alguna vez, un día, acaso aún en la ensoñación o en el sueño. Tal vez ellos nos hablen desde los ecos de su silencio, que son como las ramas de ese mismo bosque, cuando la luz del día ya se está apagando, cuando declina en un violeta que hace al verde casi un ámbar por los reflejos de lo blanco y por las palabras que han sido pronunciadas. La Historia toda de los objetos más cercanos habla...Es la única que habla, que puede decir algo como respuesta a nuestra mirada en la quietud o entre el vértigo de la espera inmóvil en el desgarramiento.
Por lo anterior, una transcripción de E. G. Winkler: "No hemos de pasar en silencio lo mucho que debía de sufrir George mientras luchaba por realizar su ilusión. En sus obras, raras veces habla de sus penas, pero en una recien publicada selección de sus cartas se encuentran pasajes como este: `No puedo vivir mi vida sin disfrutar de total supremacía. Lo que esto me cuesta, y como brego y sufro y me desgarro, a nadie le sirve saberlo...Siempre y siempre ando por los últimos confines ; más de lo que doy de mí no se puede dar, aunque nadie lo sepa...´".

No hay comentarios:

Publicar un comentario