jueves, 19 de julio de 2012

EL POETA A SU AMOR

Vieja iglesia de plata
entre una selva
es mi amor por tí.
Los árboles
 En torno son palabras
que he llevado de tu corazón
Y esa antigua campana
De plata,
tú última sonrisa hacia mí,
Queda en lo alto de la iglesia y repica
Cuando vas por la selva
Y te detienes
Ya sóla  a su lado,
Que ya no necesita repicar
Porque tu voz
Hace las veces de todas sus voces...
MAXWELL BODENHEIM (Vers. M. L.)

Todo amor, al oír y al decir su verdad, no es desde el espejismo, ni el firmamento de exclamar que se ama, sino sólo la voz sobre una visible e invisible iglesia de iris y  plata antiguos, que apenas es real entre la selva impenetrable de un sentimiento, acaso sólo visto o sentido por las hojas. Palabras como árboles, para grabar en sus cortezas lo callado y la herida, esa no- redención, que al detenerse sube hasta  los labios...El toque de una campana no es para ser descifrado o comprendido, pero sí para hacerse compartido al no oírse, al no poder hacerse en cuanto es, sino en esa siempre última sonrisa...

No hay comentarios:

Publicar un comentario