miércoles, 11 de julio de 2012

EL SER

 ¿Qué es EL SER?  Diríamos, que si en algo (tras el inocuo pensamiento de los griegos), podemos intuír de su existencia o "realidad, pues invariale habitamos en una fracción de lo vacío", es sólo porque nosotros mismos estamos presentes y a eso le llamamos: "somos". El motivo da forma a la especulacción de Occidente y a la Metafísica de la Subjetividad.  Un punto de partida es el "Pienso luego existo", cartesiano. Para Danilo Cruz Vélez: "Provocada por los excesos del racionalismo  fundado por Descartes, sobre todo, por los excesos especulativos del idealismo alemán, en nuestro tiempo se produce una crisis. Edmund Husserl trató de superarla, pidiendo como Bacon una vuelta `zu den Sachen selbst´, a las cosas mismas, más allá de las meras palabras, lo que cree lograr poniéndo entre paréntesis todo saber existente". Sin embargo, pronto se hizo evidente que para él las  `cosas mismas´, eran las cosas de la subjetividad..." Para Alvaro Mutis:  "que el hombre es arquitecto de su destino, esa sandez la dijo nada menos que Aristóteles". Más significado tienen los términos de Edith Stein, también desde la Escuela de la Fenomenología: "¿De dónde me viene este ser que la persona exprimenta como recibido? Mi ser en lo que refiere al modo en que lo encuentro ya dado y por cómo me hallo en él a mí mismo, es un ser inconsistente. ¡Yo no soy por mí mismo! Por mí mismo no soy nada, cada instante me encuentro frente a la nada y tengo que recibir como don, instante tras instante, de nuevo el ser...". Pero la anterior sensación no es una certificación de que ni el Ser ni yo exastimos, ni aún la Trascendencia ... Para so que denominamos Ser sólo contiene una "verdad" su decir nuestro, sí, en la palabra poética, que convoca no la claridad sino el misterio, no una instancia física, sino lo invisible e inasible... ¿Sómos, si el Ser puede muy bien no ser, ni aún estar o dársenos en cuanto Dimensión para los signos de vivir? ¿Estamos en la vida? La respusta gira hacia un cómo estamos en ella, que estar en medio de algo que desconocemos e invariablemente nos hiere. O el diálogo que propone don Antonio Machado:

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
AGAMENÓN. - Conforme.
EL PORQUERO.- No me convence.

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