domingo, 15 de julio de 2012

"VERDAD" INTERIOR

Sólo, al fin, el "otro", por sobre nosotros, desde que la experiencia humana se da como un diálogo... Unicamente nos sería así posible dar el calificativo de "verdad interior" a nuestros estados de alma, de espíritu o de afectivos,  que se dan desde lo siempre indescifrable de nuestra naturaleza íntima, ajena a toda forma -y formalidad-, creencia o manera de vivir venida desde lo "exterior", así eso exterior sea la Trascendencia. Hacia ella tendemos, pero desde lo que en profundidad "somos", para entar en relación con Ella y el "otro", con los otros y con lo ajeno, así el amor que, estando en nuestro ser, se realiza en un AFUERA (o subjetividad y tejido afectivos que no nos pertenecen), al cual hacemos partícipes de nuestra naturaleza. Verdad es un darse en sí mismo y por sí mismo a través de la urdimbre de nuestra vida afectiva, lejos de toda convicción racional o guía de conducta, ante la distinta "verdad" del otro o de los seres próximos. Aquí está la revelación de la experiencia poética y el mensaje de una palabra transmutada lo poético por la vibración al unísono con las presencias.

Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte
y  otra vez no verte,
Pasar por un puente a otro puente.

Diremos, con Vicente Aleixandre, a modo de apropiación de la esencia de amar y el amor, que se da en el escenario de la lucha de dos libertades que quieren encontrarse en la figura armónica de una sola.... ¿Qué poedeoms "hacer", distinto de lo que "somos", cuando nuestro ser se halla a solas consigo y con quien ha incorporado a ese centro de libertad que es su "Verdad Interior? Poesía y "Revelación" de los límites del cerco de nuestros sentimientos: diálogo. Y Juan Larrea.

Comparte tú mi angustia en mis banderas llevadoras
Vela por el canario que persigue su flauta entre mis huesos
Que como y bebe las tardes en los huecos de ausencia de una hoja
Exponiéndose a ser sorprendido demasiado lejos de su sueño

Por le Poesía, en "el nivel más quieto de la existencia cotidiana", no hay culpa -ni herida a otro ser, al ser amado- por el ofrecimiento de lo interior a lo real como lo inmediato tangible, encuanto, también entrega sentimentales, conscientes y espiritualizadres de todo aquello que se nos opone...Es, al cabo, ver LA VIDA, tal como ella es y, en comprensión límite, asumirla y devolverla a sí misma en cuanto vida, con sus oscuridades y sus luces, sus caminos abiertos y sus sendas ocultas, aún intransitables.

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