sábado, 18 de agosto de 2012

CRUCE DE CAMINOS

Se está en un lugar, donde hay algo, y se va hacia otro, donte está alguien. Sería el "llamado", pero unca el abrazo cumple aquello que el próximo encentro presagiaba..."Je me souviens des paroles d´Agur, fils de Jaké, et des choses qu´il déclare les plus incompréhnsibles  et les plus mervelleuses: la trace de l´oiseau dans l áir et la trace et la trace de l´homme dans la vierge", escribió H. v Hofmannsthal en las lmárgenes de un libro en francés que leía durante un viaje por Italia.; el pájaro en el aire y el hombre en la selva virgen... Cielo y tierra se encuentran y penetran desde una "mirada". Cuanto ésta ve, se esfuma, pero no lo consignado... En la selva y en el aire nadie ha trazado camino alguno, aunque en la segunda y en lo humano se da el buscar. ¿Pero era ese algo y lugar nuestro existir, como ese alguien nuestros espíritu y sentimiento?

Y anota Hofmannshal: "Pero lo cierto es que el andar, el buscar, el encontrarse de algún modo, forma parte de los misterios de Eros. Es cierto que no son únicamente nuestros actos los que empujan hacia adelante nuestra torcida senda, sino que también hay algo que nos llama, que parece estar esperándonos siempre, en cualquier sitio, y siempre anda velando..." ¿Una Certeza, o un Asidero; una Presencia,  o Verdad? Ha mirado algo amarillo; lo ha perdido sin saber qué ni cómo era. Resta una tarea para ser cruzado por lo esencial: "Juro que reconoceré -concluye- ese tono amarillo no importa dónde ni cuando vuelva a encontrarlo, pues era más suntuoso que el amarillo de los azulejos de la antigua Persia, más espléndido que el amarillo del tulipán amarillo..."

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