lunes, 27 de agosto de 2012

"ES AL ATARDECER CUANDO UNO SE ALEJA..."

Los días comienzan y van a su final. ¿Es en este final donde se cumple la esencia del comienzo? Antes del fin, hay un estado crepuscular, a la vez de despedida y de saludo, de gozo y de duelo, así en ese gozo haya dolor...Los días -un día- comienzan, y van viajando, no por entre las horas sino por entre los actos, y éstos son estados de conciencia, estadios del setimiento o círculos mentales que nos ponen, a través de las cosas, en contacto íntimo con nuestro ser. Y en ese contacto está nuestra "Verdad", que va también de la mano de dos seres interiores, las palpitaciones del corazón como la misma vida despojada de todo, y la angustia como conciencia plena de sólo ser: "el corazón olvida el por qué de su angustia".

Ese por qué de "ser", carecerá siempre de la respuesta que de "sentido o dirección" al hallarse en sí mismo de cada ato. Y la razón no sirve: el pensamiento es una tela "de araña" o está preso en su fragil pero eterno tejido. ¿Sólo estar? Alba y ocaso. Al mediodía obedecemos al llamado, pues, desde algún lugar hemos sidos convocados a ese -a este-  instante, que es presente y se da al unísono con su desaparición. ¿Cuál es la condición de ser viajeros, tanto por el espíritu, la vida y las horas? La conciencia no es indicación de una finalidad sino revelación de la eternidad de lo instantáneo, dónde y cuando se abre nuestro alentar pleno a aquello que desde algún lugar o paraje de lo espiritual y de lo afectivo, en profundidad somos. Y ello lejos de toda relación utilitaria con lo exterior del mundo.

Alejarse es también acercarse, como dejar es también obtener. Y la angustia es la forma más clara de todas las que pueda tomar el Sentimiento. Sentimiento es sentir; sentir es sentido, sentido es estar y estar es, otra vez, "ser..." para actuar desde alguna profundidad esencial del corazón, el alma o del espíritu: ir hacia la Trascendencia. ¿Cómo la angustia ha devenido del temor de la desprotección, o se ha engendrado por la incertidumbre? Intuímos que debe ser y lo es, o lo será , sí y así, al fin, cubriéndonos entonces, desde el amanecer hasta la caída del sol la:  NUBE DEL NO-SABER...

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