domingo, 30 de septiembre de 2012

A LA POESÍA

A LA POESIA

Aventura por sino
De un duelo en su ventura,
Hablas, y al silenciarte
Dices lo que ese habla amorosa
Oculta y traduce y conduce y consuela.

Leve, en ondulaciones
Que así refleja la nostalgia
A orillas del manantial sagrado,
Del firmamento
Por alas que han pasado
O como en algún blanco sueño calla el soñador...

Vida y muerte se hacen vigilia
De una conciencia que, con la levedad
O el juego, el azar y el haz
De azahares,
Reflejada ahora en los trigos; ondas
De olas, vuelos de alas, matices de algas: almas...

Ya entregadas las armas
De los ancestros,
En cada letra de una palabra antes de ser
Dibujada
Por una mano inmóvil sobre la hoja,
Llamado o senda o seña
Que es página, tras  de caer al reino de los signos.

Queja y nombre,
Almenas de una torre habitada
Por cuanto se ha dejado al abandono,
Por el gesto o el roce de juncos en el viento
De algo como un
Verso, línea de una nube en el
Cielo que aún oye al viento y sigue al iris
De unos párpados
Cerrados. Vuelo en el  llanto, velo
Sobre lo ausente.

Letra, emblema, oración, caligrama o eco.
Hojas, fronda de pétalos, pétalos de rosas,
Aroma sólo del Caballero de la Noche...

Entonces viene la iluminación:
Estás aquí, allí,
Al lado tuyo, dentro de tí, en donde,
Si por nuestro, con el azul de otro latido aguarda.

                                       JAIME GARCÍA MAFFLA



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