viernes, 28 de septiembre de 2012

SOY EL QUE SOY

Algo, tal vez un alga, se había adherido, horas atrás e inexplicablemente a la línea de flotación débil de ese buque, que es la vida misma Tal vez con y por -si provenía de los corales-, o en su  mensaje, el barco había encallado, y en una de las dunas más salientes, que aún no era visible. No era  un arrecife, que hubiera podido anunciarse por su casi eterno estar allí -como sucede a los arrecifes-, mientras las dunas van formándose y de súbito hacen que una nave no bien preparada o dispuesta encalle...Según la destreza de la tripulación, podría sobrevivir a un naufragio, atenta, por ejemplo, a renovar la potencia delos motores, a una serie de virajes del timonel, al subir o bajar de la marea, al venir o al irse de una ola que pudiera abarcar tanto el azar como su escenario súbitos.¿Pasó una gaviota a la siniestra mano?La tripulación, desprevenida ya por la proximidadal litoral y más del puerto, cayó violentamente al piso de cubierta, próximo a  la proa. Tres de los marinos fueron arrastrados al agua por la violenta inclinación o real hundimiento de la quilla. Al ponerse en pié, todos se vieron ante la disyuntiva de bajar al cuarto de máquinas, o subir a la torre de mando para salvar la nave, o, casi a la inversa, volcarse sobre las débiles barandas para prestar auxilio a los náufragos, pues ciertamente el barco era golpeado por un oleaje de mayor fuera a la usual: había que rescatar a esos pares en la labor y en los rituales de la navegación...Siempre es espléndido ir hacia el mar desde el mismo mar, o regresar a él desde sus olas.La buque ya empezaba a darse, en la mente de la tripulación, por perdido, pues no había tiempo para las dos maniobras de salvamento, una la del rescate y la de equilibras la línea de flotación y devolver a su posición el mástil del Vigía. De la nave al agua no se oían los gritos de marinos y náufragos, pero se miraban, los unos a los brazos abiertos en solicitud de auxilio, y los otros a los brazos, también abiertos desde arriba, lanzando redes y flotadores. A todos los alejaba, los arrancaba de las manos que casi  los habían asido, el oleaje...Las voces de unos y otros se confundían con los golpes de las olas contra el casco y contra el mismo mar o con sus rostros, y los gestos -las señales-de alguna  milagrosa salvación desaparecían... Se hacían  incoherentes, invisibles o indescifrables. Se hacía oscuras como se presentían levemente en todos los corazones, el no tan lejano en aquel sitio del sexante, paisaje de las arenas del definitivo fondo del mar. De ese azul y verde mar, que para aquel navío pesquero llamadp: SOY EL QUE SOY, era tan conocido, y aún casi  también ya parte suya...

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