domingo, 2 de septiembre de 2012

DOLOR DEL MUNDO

El mundo no es "este" mundo, sin un hondo dolerse de sí mismo, que hace de manantial en el desierto, pero un manantial subterráneo y más antigüo en su identidad con el abismo: del firmamento, del corazón, o aún la selva intocada del saberse y del Ser ... Ante él han, sí y fatalmente, de abrirse, sin tocarse, pero al unísono todos los cielos que habitan el Cielo:

DOLOR DEL MUNDO

Yo, el ardoroso viento del desierto,
me endurecí, ya frío, y tomé forma.

¿Dónde está el sol que derretirme pueda?
¿O el rayo, dónde, que destrozarme pueda?

Ahora miro, cabeza de una petrea esfige,
Alzada airadamente hacia todos los cielos.
                                    ELSE LASKER- SCHÜLER

El viento del desierto, que hace figuras cambiantes en la arena, se transmuta por sí, par sí, desde sí o consigo, y de súbito, de modelable y efímero en cuanto a su figura en pétreo perfil atemporal, y toma rostro. Es la forma que se hace, por gracia de la herida,  otra materia desde su misma materia, al enfriarse en el rayo de sol de la conciencia: el "Yo". Nada del reino de la naturaleza puede alcanzar y deshacer, después de darse en la trasfiguración, a esta nueva "forma", que ahora mira: no es la arena la que se hace pétrea: es el viento...

No hay comentarios:

Publicar un comentario