sábado, 6 de octubre de 2012

VERSOS AJENOS A LA POESÍA

CALLA
En sus manos
no está ya el bálsamo
para la herida del fragmento,
instante eterno como otro y el mismo.
Sería el no poder su serena aceptación.
J. G. M.

NO-SER
Sería no
habitar en la conciencia
de lo instantáneo,
huyendo del instante con
sus llamados
a ser y darse aún entre la negación.
J. G. M.

ES
De las andulaciones
que hace el viento en la arena
del desierto, las formas son de una
viajera ignorada por su ser y el tiempo.
Sólo la reconocerían sus propias huellas
entre el vacío que es todo cuanto existe
debajo de las ondulaciones calladas por la arena.
J. G. M.

TOQUE
Suena en el aire azul
que lo ignora, el son de una campana,
como el mismo son ignora el espacio
que lo acoge o exilia.
De las manos que que halan el cordel
quedaría sólo un elevarse al tocar no oído
por la misma campana que consigo danza.
J. G. M.

OJOS
Lo contemplado es
la caravana ya se ha ido
tras otra caravana que no ha partido aún.
Entonces los viajeros vuelven los ojos
hacia un firmamento donde todavía brilla
alguna estrella también deshojada.
J. G. M.

SER
Ser por estar
ahí, entre lo incierto
e intangible; movediza arena
que se entrega al negarse y al ser.
J. G. M.

ASI
¿A quies llaman
el Muecín, el Pope o el Vigía
si no es a su llamarse entre las cantos
de un secreto oficiar en medio de la selva
y su oscuro rito primigenio
que así se busca y así se pierde y así se halla?
J. G. M.

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