jueves, 22 de noviembre de 2012

LA CANCIÓN DEL CIELO AZUL

Somos antiguos y estamos más cerca de la raíz que del fruto abierto...Los orígenes y las finalidades se han reconocido siempre como de una misma materia, principio y término como germinación y floración después de existir por don, virtud y acción por lo increado:

LA CANCIÓN DEL CIELO AZUL

Ea, ea, ea...
el mar está arriba,
el mar está arriba
y la luna también,
Las estrellas nadan en derredor.
Allé el cielo es azul,
Ea, ea, ea, es el cielo azul.
INDIOS PÁEZ

En la poesía prehispánica el corazón humano se sostiene por los términos rituales que el misterio y lo sagrado le imponen para mirar el mundo y saberse gracias a ese mundo.  Así se explica el vivir mismo, y así es guiado.Son expresiones que podrían aislarse en frases con el sentido del apóstrofe lírico, pues dan testimonio del instante de cada palpitar,que es lo instantáneo y  lo infinito. Aquí: MAR Y CIELO, el uno en el otro, no en intercambio sino en conjunción gracias al AZUL y lo OSCURO que son figura del sentimiento de habitar y conocer en lo transitorio o tangible y en lo ilímite. Gracia de ver y ser en los lazos tendidos por lo mágico entre la mirada y lo trascendente.

LA CREACIÓN

Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro,
no había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
Sólo el mar estaba en todas partes.
El mar era la Madre.
Ella era agua y agua por todas partes
y ella era río, laguna, quebrada y mar
y así ella estaba en todas partes.
Así, primero, sólo estaba la Madre.
INDIOS KOGUIS

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