jueves, 15 de noviembre de 2012

DESDE EL HINDUÍSMO

EN PROSODIA CASTELLANA
Cada instante que pasa, deja atrás nuestras vidas, y preguntamos cuáles son los contenidos interiores -de mla meditación y del afecto- que van siendo dejados en ese  "atrás" siempre futuro, mientras se avanza hacia lo incierto. Las presencias de la naturaleza deben unise a los de nuestro espíritu, como nuestro espíritu debe saber que avanza hacia aquello que la conciencia anticipa, haciendo que sus líneas pierdan las del rostro del instante presente, dado por la experiencia poética o la vibración con cuanto existe en lo material y en lo inmaterial. No debe haber preguntas ni rspuestas, sino el sólo darse del espíritu, despojado aúnde sí...

Desde una visión de la vida como la de Rabindranaz Tagore, se alza ante nuestros ojos la obediencia al paso del tiempo y la unión a lo presente como abismo o como plenitud. Nada debe haber para que el ser se de, pero a su vez el ser hace que todo se de independientemente de la contemplación de nuestro espíritu y del mundo. Se pronuncian los nombres, y con ellos se nombra al destino: se mira al destino y de su mano se retorna a las presencias, entre visiones y palabras, entre emociones y silencios de los cuales cuanto se presenta como real hace de espejo: "La senda es mi desposada. Ella me habla bajo mis pies todo el día, y canta a mis sueños la noche entera
.`Mi encuentro con ella nunca comenzó. Al rayar cada día, principia infinitalemte renovado su verano en flores y canciones nuevas; y cada nuevo beso  suyo es su primer beso para mí.
`La senda y yo somos amantes. Yo me cambio,  por ella, el vestido cada noche, y dejo el estorbo harampiento del vestido viejo por las posadas del camino, cada amanecer". Conocer se ha hecho ignorar y poseer dejar...

Ser se hace un ir  con aquello que va al lado nuestro, escogiéndonos para darnos la mano en una senda que  es también nosotros. Vano será todo intento de comprender, ajeno al paso por la entraña de sí, entre las voces y la armonía de las palabras que no llegan a decirse. Sólo es un ir, recogiendo los Puntos Cardinales en un sólo centro despojado, pero acogido por el habla y las presencias que van o han sido puestas al lado de la vida que nos vive y vivimos.

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