lunes, 30 de septiembre de 2013

HUELLAS

Por entre un pensamiento se deslizan palabras...Entre sus ecos llevan los tonos de los pétalos, como unas huellas llevan la historia toda del caminante que las dejó atrás. Hay ventanas, y delante de ellas el espacio. Es el afuera, el llamado a un ir, al aún lejano movimiento... Estará el aire, estarán las presencias, las miradas. Por entre el silencio caen las hojas de un pensamiento. Si se mira a sí mismo, se convierte por el pase de un prestidigitador, en las palabras, en una sola palabra, aún en su eco como las huellas dejadas por la historia de alguien que no ha partido.

Aún más lejos han de estar el movimiento de las manos y la aguja que dibuja en el iris el destino. Entonces son las horas corriente arriba, en el río del tiempo, hacia un pasado que aún está en ese ir señalado por el afuera desde una ventana. Rostros graves, también horas vacías como senderos nunca hollados que cuyas señales están ya en todo caminante. Sería la peregrinación hacia sí mismo, sólo que en el llamado de un afuera. Sobre la mesa, cada objeto indica un oficio, una tarea, y ella misma -la mesa- es el encargo para la vida toda con la disposición de los objetos. Así el eco se da porque ya han dejado su huella las palabras en la senda no hollada.

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