miércoles, 16 de octubre de 2013

LO CONTEMPLADO

El paso de la noche no es anuncio del día sino el dibujo del tejido de los días pasados. Pero éste llega, primero a la conciencia que a la luz, y lo pasado toma las formas de lo inexistente, como la luz las de una señal  que indica el sendero hacia un futuro ajeno lejano, inaccesible. La luz, ya entre los sonidos, ya en el movimiento involuntario y también exterior, es el lo presente pero no la presencia. Entonces vienen las reconstrucciones, el retorno al mirar los objetos en cuyas líneas se refleja en ansia  de un no-ser, de  ser otro, el no estar o acaso estar en otro sitio, dentro de otra conciencia, de haber tenido otro origen. Así, tal vez un árbol próximo nos devuelva al universo de las sensaciones que hacen al pensamiento, como ese paso de la `potencia´al `acto´, y éstas nos conviertan no en un existir sino en una abstracta razón del movimiento, con el curso indicado por el signo del tiempo, que devuelve la vida en lo vivo, a nuestras manos. Ellas han de trazar ahora en la fracción de un instante el sentido de la senda que va a lo inmediato,el paso al aquí, siempre agónico por las ausencias, paso por entre la superficie y el preguntar de todo aquello por lo cual somos, ahora, entre la hora inmóvil  lo sólo contemplado.

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