miércoles, 23 de octubre de 2013

UN AFORISMO DE G. CH. LICHTEMBERG

                               MI MENTE Y YO EN CUANTO ENTES,
                                        ESTÁN SEPARADOS:

"En otro tiempo mi cabeza (mi cerebro) anotaba todo lo que yo escuchaba y veía; Ahora no anota nada, sino que me lo encomienda a mí. Y ¿quién es este yo? ¿Yo y el que escribe no somos el mismo?"

Soy por algo que no soy pero me lleva a hacer. ¿Por qué mi Yo me deja a solas e inválido conmigo mismo despojándome de mi? Con don Antonio Machado, hay que abordar este Aforismo G. Ch. L. cuando el poeta español sentencia ante el espejo:

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo miras:
es ojo porque te ve.

Tras leer el Aforismo,  desconcierta el inicial `mi´, porque alude a un Yo... Al Yo se lo ha definido, pero tras toda definición huye de nuestro actuar, y se le han fijado las variaciones al misterio de ese Yo, como un "otro", que también me habita, y el cual, acaso, sin que asista a la anécdota de mi vivir, lo hace a distancia, como contemplador, sin que ella lo toque: percibirse, ser,  estar y hacer. ¿En cual región de mi no-ser cuando creo que soy -región inaccesibleccesible a la ciencia médica y a toda metafísica- está? Pero me acompaña en el mirar, en el pensar, en el  no-ser y en el movimiento, porque ciertamente me sostiene y guía al habitar esa fracción de¿ mi? organización física: la mente...  Aquí, se lo une a los sentidos, y no como en el filósofo Kant, la persona al alma. ¿Que distancia y diferencia, o concierto y disidencia, hay entre mi ser y mi Yo, entre cuanto haya en mi y mi cabeza, que sería a la vez mi mano y mi conciencia? ¿ Qué tienen que ver el ser y el cerebro con lo que hay depositado en condición de esencia en mí, si soy tanto como no soy?

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