martes, 10 de marzo de 2015

LA CIUDAD DE IS, de DANIEL ARANGO

Las palabras y ls meditaciones de LA CIUDAD DE IS son, finalmente, más que consignación de un saber, sólo fe de un estremecimiento...Van disponiéndose en sucesión armónica, ceñidas a las marcas de un sendero tanto de la sensibilidad, del mirar claro como del de un fervoroso vivir. Por ello, de cuanto nos hablan es de un adentrarse de la mirada y de la percepción y de la percepción , así como de la depuración plena ya del estilo literario de su autor: Daniel Arango.

Y hoy, bien puede hacer de más directa vía de entrada a esta misteriosa ciudad sumergida, decir cómo en sus calles o en sus páginas, se oye un impar coro de "voces de los ecos2 que en alguna hora estuvieron más cerca de Daniel Arango, para dar forma  última a su emoción y a su pensamiento, a su mirada y a su voz, a su sentir y a su meditar, Aa sus objetos interiores, esto es: a su mundo.

Presencias y encuentros, silencios y modulaciones de la voz, seres y páginas, galerías o escenarios de elección que con los años fueron trazando una senda poética, intelectual y de exégesis de la sensibilidad, tan afectiva como razonadora, para la visión completa de una vida y de un vivir que, tras el paso por lo efímero inmediato, deja al espíritu vuelto hacia lo imperecedero. De aquí la exactitud y hondura de una prosa que podría por esbelta cotejarse, en España con las de José Ortega y Gasset, Azorín y, porsupuesto, Antonio Machado, o entre nosotros Eduardo Mendoza Varela o Hernando Valencia Goelkel, bajo un invariable signo hispánico.

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