martes, 3 de marzo de 2015

LUZ VIOLETA

          LUZ VIOLETA

Luz violeta que viene hasta mi mesa
Donde leo, donde espero y donde sueño;
Por mi corazón pasan las antiguas
Historias y la rosa de los vientos.

El día termina. Un escudo de armas
Que dibuja el amor de un Caballero
Vela junto al ensueño de un Marino
Y la cruz de la vela de un velero.

Dejo mi libro; ya la luz violeta,
Débil, se entrega y la oscuridad vence.
Cerré mi libro, era de leyendas,
De lances y dolor en la Edad Media.

El cielo me recuerda que la hora
Se rinde al fin. El viejo marinero
Al que seguía deja ya en la playa
Y en su barco de oro los recuerdos.

El Caballero mira hacia la torre
Donde aguarda su dama; yo lo miro
Bajar los ojos y guardar sus armas
Para dormir a solas en el bosque.

El viento de la playa es  el canto
Que un  último pájaro eleva al misterio,
Así en el yelmo  se contempla el tiempo
Asignado al amor y a la espera...

El mágico violeta de la tarde
Se va de mí, se va de los cristales
De mi ventana que miran al aire,
De mis cosas se va y de las rosas.
.
Así mi corazón entre en el designio
De la noche que viene ve a sus seres
Partir, como las naves o las aves
De cetrería, huír como el incienso.

Abandono la barca del ensueño,
Me abandono a mí mismo, si despierto,
Porque ya no es la hora de evocar,
Y me guardo en el bosque de los duelos.

Ya no se lo que busco o lo que quiero:
Quiero el recuerdo y busco el olvido,
Como los marineros que cayeron,
Como los caballeros que ya han muerto.

Dejo solas mis cosas. Lo pasado,
Así un amigo habla con los objetos;
Los marineros y los caballeros
Descifran la ventura que tuvieron.

Los caballeros y los marineros
Se parecen en algo, en la lejana
Sonrisa grave, la luz en en sus iris
Y un gesto silencioso de secretos.

Vidas que traen los libros antiguos
De viajes, de prodigios y de ofrendas
Que dicen del azul y la doncella
Como hablan del viento las veletas.

Ya las voces se alejan de mi alma,
Y me alejo de mí con la tristeza
Del navío que parte de la Rada
Al vuelo de gaviotas en las jarcias.

El violeta sagrado de la luz
Guarda mi corazón junto a la espada
Quieta del caballero medieval
Y en la vela el dibujo de la Cruz.

Hora última al fin, cuando los seres
Hallan, lo mismo que los barcos llegan,
O el Paladín al final de la Lid
Al abrigo del puerto del consuelo.

¡Cómo viven las cosas en las sombras?
Le pregunto a la Sombra y me responde
Con ademán lejano, que las cosas
Cuando vienen las sombras viven solas.

En la noche las horas silenciosas
Pasan como los barcos por las olas
o la Cruz y la espada por la herida
De la vida que pasa con las flores.

Miro el vacío del espejo y pienso
Que el secreto del tiempo es el del duelo,
Y la luz de la tarde es la luz pura
De un alma cuando al mundo dice ¡Adiós!

La luz violeta ya no está y la vida
También se irá. Siento cómo los días
Que con las nubes eran en mis manos
Ha desaparecido y yo también.

La luz ha muerto. El Marinero, viajero
Al Norte de la Nada, abre las velas.
No se ven ya el velo en la ventana
Ni la enseña de amor del Caballero.

                                                           J. G. M.

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